La primera vez que probé un pan de molde casero aluciné (y por cierto, lo hice yo, jejeje). La verdad es que es sorprendentemente distinto al pan de molde industrial que venden en los supermercados. Si no habéis probado todavía ninguno os animo encarecidamente a que lo hagáis.
No sabría muy bien como describirlo pero es más intenso y contundente. Tiene retro gusto, tiene aroma, sabor y te lo comerías solo. No puedes apreciar la «artificialidad» del sabor del pan Bimbo (u otro industrial) hasta que no pruebas un pan de molde auténtico y puedes distinguir las características entre uno y otro.
He probado ya diferentes recetas de pan de molde y aún así considero que me faltan muchas por probar. Cada fórmula me parece diferente y pega con diferentes rellenos. Por ejemplo, puedes elaborar un pan de molde mega esponjoso que se deshaga en la boca (por ejemplo con la técnica de Tang Zhong) o uno más contundente que aguante para preparar sandwiches con rellenos húmedos y salsas varias.
En este post me apetecía compartir una de las recetas más clásicas que hay, que es la forma en la que yo considero que se debe empezar para apreciar la diferencia con el pan industrial a lo grande. Esta fórmula lleva leche, huevos y mantequilla por lo que sale un pan deliciosamente enriquecido.
Existen otras versiones con leches vegetales, aceite de oliva o incluso con harina completamente integral que también quedan muy bien y compartiré más adelante. Pero cuando hay que coronarse, hay que hacerlo por todo lo alto, ¿No crees?
Te animo a que elabores esta fórmula pues realmente es muy fácil. No necesitas masa madre y además es muy sencillo encontrar el punto de fermentación adecuado ya que te riges con el molde rectangular. Esta fórmula es para dos panes de 500 gr y para un molde de 20 centímetros.
Si tienes que ajustar las cantidades para adecuarlas a tu molde, únicamente tienes que multiplicar la altura por la longitud y te dará la cantidad de masa mínima para dicho molde. Puedes sumarle 100 gr más para que la miga sea un poco más tupida. El pan estará listo para entrar al horno cuando falten 2 centímetros para llegar al borde del molde. ¿Te animas?
INGREDIENTES
- 560 gr de harina de fuerza
- 115 gr de huevo
- 170 gr de agua
- 85 gr de mantequilla
- 28 gr de azúcar
- 10 gr de levadura
- 10 gr de sal
- 10 gr de leche en polvo
INSTRUCCIONES
- Añadir todos los ingredientes en un bol y mezclar.
- Pasar la masa a la mesa y empezar a amasar hasta que la masa esté desarrollada y la superficie lisa y brillante. Puedes hacerlo a intervalos de 45 segundos amasando y 2-3 minutos de reposo (tapando la masa con un trapo para que no coja piel).
- Una vez amasado, boleamos y dejamos reposar la bola 20 minutos.
- Cuando la bola haya reposado, untamos los moldes rectangulares con aceite de oliva y colocamos dentro la masa. Estará lista para entrar al horno cuando falten 2 centímetros para llegar a la superficie.
- Podemos dejar el molde en una bolsa de plástico en la nevera para el día siguiente (como hice yo) o esperar a que estén listos para cocer.
- Horneamos primero a 230ºC durante 5 minutos y luego bajamos la temperatura a 200ºC y horneamos los 25-30 minutos restantes. Si tu molde no tiene tapa, puedes generar un poco de vapor echando medio vaso de agua en la base del horno en el momento de meter el pan.
NOTAS
Si tu molde no tiene tapa y ves que se dora en exceso la corteza de tu pan de molde, colócale un poco de papel de aluminio por encima a mitad de cocción.
